Primer amor:
Debo confesarte que extraño sentir mariposas en el estomago y los nervios diarios antes de vernos, arreglarme para que me vieras linda, recordar cada palabra y cada gesto antes de dormir, leer entre líneas cada conversación, esperar con ansias los días de clases y detestar los fines de semana, sufrir en vacaciones por no verte, las locuras por amor, las llamadas y tus visitas diarias, las idas al cine y nuestras caminatas largas, tus partidos de futbol y las asoleadas, los viajes y los sueños compartidos, las afirmaciones y negativas, los abrazos y los besos, las miradas y sonrisas, las invitaciones y tus rechazos, los detalles y los desaires, las caricias tiernas o apasionadas, los susurros y los gritos, mis confesiones y tus secretos inconfesables, tus mentiras y mi sinceridad, nuestros deseos reprimidos, los momentos a solas y nuestras primeras veces, los chismes de tus amigas envidiosas, el defenderte a toda costa y no aceptar que hablabas de mi a mis espaldas, las lagrimas después de cada pelea y el vacio, los gritos, empujones y las malas palabras, mi eterna fidelidad, tus infidelidades, nuestras reconciliaciones, tu realidad que termino con mi cuento de hadas.
No te extraño a ti, extraño amar y creerme amada por alguien a quien pensaba conocer, pero que jamás conocí del todo, extraño las veces que me dijiste que no me amabas mientras yo lo dejaba todo por estar contigo, el festejar tus triunfos y escuchar tu pesimismo ante mis logros, los regaños cada que salía en tu defensa y los problemas en que me metí por acompañarte en las buenas y en las malas, mi soledad en los momentos más difíciles, imaginarme una vida juntos y saberme fuera de tus planes, odiar el verano y sabes que tu lo esperabas, el sentirme utilizada y también usarte , saber que me oías pero jamás me escuchabas, extrañarte sin que me extrañaras, saber que yo era toda tuya y tú eras medio mío. Extraño ser la novia y a la vez ser "la otra".
Hoy sólo eres un recuerdo de ese martes en el parque, de esa carta y esa cita extraña, parte del beso que sirvió como declaración y respuesta, iniciador de la conversación que me abrió los ojos a la realidad, víctima y verdugo en un final infeliz. Seguimos caminos distintos y nuestras vidas ya no encajaron, nos volvimos un claro ejemplo de la inexperiencia.Crecimos y maduramos, perdimos la costumbre de estar juntos, abandonamos nuestro ritual de amor-odio al cual llamábamos noviazgo.
Eres parte de un pasado que se hace presente y hoy sólo somos protagonistas de nuestros buenos y malos recuerdos.
